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Estados de la Materia (dentro y fuera de nuestro planeta)

Somos materia, nos rodea la materia y no podemos percibir más que esta materia, más allá de sus variantes. A continuación, en sintonía, te presentamos estados de la materia: dentro y fuera del planeta. 


 

Los estados de la materia

En la escuela los maestros han repetido y repiten sin cesar la definición de masa como una magnitud física, como la cantidad de materia que expresa un cuerpo, intrínseca y por ende vital en su inercia, en la resistencia que presente el cuerpo para modificar el movimiento; volumen, en cambio, es otra magnitud física que representa la extensión del cuerpo en sus tres dimensiones: ancho, largo y alto ¿Por qué son indispensables estas definiciones? Son indispensables para comprender los diferentes estados o agregaciones de la materia, ya que si la misma está compuesta por distintas partículas, el movimiento o cohesión de estas será vital para lo primero.

Por lo tanto, en una modificación del estado de agregación la masa permanecerá constante, pero el volumen será el que variará. Esto se puede obtener, por ejemplo, con juegos en la temperatura o en la presión. Los estados clásicos, conocidos desde hace mucho tiempo son el sólido, líquido y gaseoso. Sin embargo, el progreso en la tecnología ha permitido, con el tiempo, que la ciencia desarrollara nuevos, que pudiera vislumbrar el accionar de la materia en contextos francamente extremos. Asimismo, existen estados (sobre todo uno muy en particular) que solo se divisan en el espacio exterior. A continuación te presentamos una breve caracterización de cada uno de ellos.

Sólido

En los sólidos las partículas están atraídas por fuerzas muy grandes, por lo tanto estamos hablando de estructuras fijas, que vibran solo unas al lado de otras. Esto da la capacidad de soportar fuerzas sin una deformación aparente o por lo menos inmediata. Por lo tanto, se podría deslindar las propiedades del sólido diciendo que poseen forma y volumen constantes, rigidez en sus estructuras, dificultad de compresión; pero, finalmente, se contraen con el frío o se amplían con el calor (se dilatan).

Líquido

En los líquidos las partículas están unidas, pero las fuerzas de atracción, naturalmente, son más débiles que en los sólidos. Por lo tanto, se mueve, chocan entre sí, vibrando y deslizándose unas sobre otras. De modo que el resultado lógico es que pueda fluir y adaptarse al recipiente que contiene al líquido. Las propiedades deslindadas son una cohesión menor, son fluidos sin forma definida, de gran difusión y pocos comprensibles, se contraen en el frío a excepción del agua. En su forma natural, este estado no es abundante: solo presente en el agua, petróleo y mercurio.

 

Gaseoso

En los gaseosos las fuerzas de atracción son casi inexistentes, por lo que da como resultado partículas muy separadas, movimientos rápidos y en cualquier dirección, a veces a distancias enormes (para un tipo de materia). El resultado de todo esto es que los gases no tengan volumen o forma definida por su nula densidad, que hace que se expandan, más allá del recipiente que lo contienen. Asimismo, suelen mezclarse con otros sustancias y es de fácil compresión.

Estados de materia inducidos por el hombre

Lo que siguen son estados que de alguna manera han sido inducidos por el hombre o, dicho de otra manera, que el hombre no se hubiera cruzado en una suerte de estado poco desarrollado de la tecnología y de la ciencia, con fuertes rasgos experimentales.

Condensado de Bose-Einstein

Albert Einstein había predicho su existencia por el año 1920, de ahí que parte del estado lleve su apellido (el restante pertenece a Satyendra Nath Bose, físico hindú). Estamos hablando, para ser directos, de superfluidos gaseosos enfriados a temperaturas rayanas al cero absoluto (-273 grados centígrados). Es un estado en que todos los átomos o partículas pueden fluir sin ninguna fricción entre sí. Una buena idea para imaginarnos este estado es figurarnos una silla y una enorme cantidad de personas sentadas en ese único soporte. No se piense que hablamos de personas sentadas unas encimas de las otras, sino cada una sentadas en el espacio que otorga la silla, en el mismo momento y espacio.

Condensado de Fermi

El primer condensado de Fermi, formado por átomos, fue creado en 2003. Considerado el sexto estado de la materia, es una fase superfluida formada por partículas fermiónicas a temperaturas bajas, cercanas al cero absoluto (un fermión es un tipo básico de partícula elemental).

Súper sólido

Se lo entiende como sólido porque la totalidad de los átomos del helio están congelados en una película cristalina rígida, al igual que un sólido clásico, por decirlo de algún modo, como el hielo. La diferencia vital, sin embargo, es que congelado aquí no quiere decir estacionado: al ser tan frío, esos átomos congelados funcionan como sólidos y fluidos a la vez. De ahí deriva su nombre evidente.

Estado de materia fuera del planeta

En la tierra, en ciertos fenómenos atmosféricos; pero sobre todo en el espacio, hallamos un cuarto estado o agregación de la materia: el estado plasmático.

Estado plasmático

El plasma es un cuarto elemento de la materia, formado bajo temperaturas y presiones muy altas. El resultado es que los impactos de los electrones son muy fuertes, separándose del núcleo y solo dejando átomos dispersos (por eso también se lo denomina gas ionizado). Ejemplos de plasmas terrestres son la aurora boreal o los rayos durante una tormenta; de plasmas espaciales las estrellas, los medios interplanetarios, los vientos solares, las nebulosas intergalácticas, entre otros fenómenos sumamente complejos.

Hay que decir que las agregaciones de materias antedichas son las principales, pero ni mucho menos las únicas. Hace tiempo que se viene estudiando y encontrado o induciendo nuevas formas como el superfluido, la materia degenerada, la materia simétrica, materia fotónica, líquido de spin cuántico, entre otras.